Biblioteca de la Lectura en la Ilustración
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Identificación

Teatros

1784

Resumen

El Memorial literario, instructivo y curioso de la Corte de Madrid constituyó la principal revista crítica del último cuarto del siglo XVIII. La fundaron los aragoneses Joaquín Ezquerra (1750-1820), catedrático de Latín en los Reales Estudios de San Isidro, y Pedro Pablo Trullenc, portero de la Cámara de Castilla.

Comenzó a publicarse en enero de 1784, en entregas mensuales que superaban el centenar de páginas. A partir de septiembre de 1787 aparecieron dos entregas al mes (con la anotación de primera y segunda parte) con paginación continua y en formato 8º.

Cada número ofrece artículos de las más variadas materias y reseña las novedades bibliográficas de cualquier disciplina: medicina, cirugía, anatomía, historia natural, química, botánica, farmacia, descubrimientos, nobles artes, economía, filosofía, teología, jurisprudencia, historia literaria, poesía. Incluye también disposiciones oficiales y juicios críticos de obras dramáticas y comedias. De ahí su importancia como referente de la crítica teatral de la época.

Además de los dos redactores mencionados, colaboraron Manuel Núñez de Arenas, párroco de Cardenete (Cuenca), que firmaba El Escrupuloso, y el médico Frances Salvà i Campillo (1751-1828).

Tras la prohibición de 1791 reanudó su aparición en julio de 1793 continuando hasta diciembre de 1797, con el título Continuación del Memorial literario, instructivo y curioso de la Corte de Madrid. Volvió a imprimirse en 1801 y se mantuvo hasta 1808 con el título de Memorial literario o Biblioteca periódica de ciencias, literatura y artes.

Esta breve nota introductoria da cuenta de la posición del periódico ante las comedias representadas que juzgará a continuación. 

Descripción bibliográfica

«Teatros», Memorial literario, instructivo y curioso de la Corte de Madrid correspondiente al mes de febrero de 1784, Madrid: Imprenta Real, 1784, pp. 96-98.
144 pp.; 8º. Sign: BNE Sign: Z/8854.

Ejemplares

Biblioteca Nacional de España

Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España
https://catalogo.bne.es/permalink/34BNE_INST/f0qo1i/alma991029469819708606

Bibliografía

Rodríguez Sánchez de León, María José, «Géneros, canon y metodología crítica en el Memorial Literario (1784-1797)», Dieciocho: Hispanic Enlightenment, 32/2 (2009), pp. 365-386. l

Rodríguez Sánchez de León, María José, «Una poética dramática en las páginas del Memorial Literario (1784-1788)», Estudios de Historia social, 52-53 (1990), pp. 435-443.

Urzainqui, Inmaculada, «Los redactores del Memorial Literario (1784-1808)», Estudios de Historia social, 52-53 (1990), pp. 501-516. 

 

Cita

(1784). Teatros, en Biblioteca de la Lectura en la Ilustración [<http://212.128.132.174/d/teatros> Consulta: 03/04/2025].

Edición

TEATROS

En la comedia antigua griega, tal como en tiempo de Eupolis, Cratino, Aristófanes, etc. se notaban y satirizaban los vicios con mucha libertad, retratando al vivo las personas en quien se hallaban, de manera que se conocía a quién se pintaba. Esta libertad pasó a tanto extremo que fue preciso prohibir expresamente que en las comedias se satirizase abiertamente a las personas (a).

De aquí se siguió el uso de reprehender los vicios en general, atribuyendo a personas fingidas, costumbres y caracteres generales y convenientes, que indicasen los vicios y virtudes que se retrataban por medio de las acciones y dichos propios a cada carácter. Pero no todo los vicios son objeto de la comedia, sino aquellos de que pueda uno avergonzarse y convencerse de su ridiculez, como el amor en un viejo, la vanidad en la nobleza cuando se pondera mucho o no se corresponde a ella, la avaricia, o todos aquellos caprichos o pasiones que más bien creen buenas buenas o indiferentes, o no malas aquellos que las tienen (b).

Al lado del vicio ha de resaltar la virtud: ni nunca se podrá conseguir bien esto si no se pintan bien uno y otro, ridiculizando aquel con chiste natural y nada forzado, por lo cual debe saberse cómo se ha de dar gracia a la comedia. Esta no consiste precisamente en las bufonadas sin tiempo del gracioso, que regularmente son palabras o expresiones equívocas y dichos burlescos en donde no hay necesidad o en los lances más serios. La mejor es la que resulta de la situación cómica y del carácter ridículo del personaje en las comedias de esta especie. Tenemos algunas buenas en España, que están llenas de estas gracias, como ya habrá notado el lector y podrá ir observando en adelante.

  • (Nota del autor) Horacio, lib. I, sát. 5 y Arte Poetica, v. 281.
  • (Nota del autor) Batteux notas a la Poética de Aristóteles, cap. 5.