Biblioteca de la Lectura en la Ilustración
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Identificación

El marido de su hija: Comedia representada por la compañía de Martínez

Joaquín Ezquerra; Antonio Valladares de Sotomayor (autor dramático); Nivelle de la Chausée (autor original)
Imprenta Real

Resumen

Esta comedia, que la reseña atribuye originalmente a Philipe Néricault, conocido como Destouches (1680-1754), es una adaptación libre de Antonio de Valladares y Sotomayor (1740-1820?). Se publicó, no obstante, como comedia nueva en Madrid por Alfonso López, sin año, aunque probablemente se impriera en 1786, y en Barcelona, sin impresor, en 1790.

Sin embargo, la falsa atribución de la reseña, se mantuvo por parte de Cotarelo y de historiadores le secundaron. Sin embargo, es una versión libre de La gouvernante (1747) de Nivelle de La Chaussé como reconocen María Jesús García Garrosa y Francisco Lafarga. 

 

Descripción bibliográfica

[Ezquerra, Joaquín], «Teatros. El marido de su hija: Comedia representada por la compañía de Martínez», Memorial Literario, 1786, T. IX, núm. XXXIV, octubre, pp. 265-268.
144 pp.., Sign.: BNE. Hemeroteca digital

Ejemplares

Biblioteca Nacional de España

https://hemerotecadigital.bne.es/
https://catalogo.bne.es/

Bibliografía

García Garrosa, María Jesús, «El drama francés», en Lafarga, Francisco, ed., El teatro europeo en la España del siglo XVIII, Lleida: Universitta de Lleida, 1997, pp. 105-126.

García Garrosa, María Jesús, «Françoise de Gravigny vista por Valladares: Cénie y El marido de su hija», Cuadernos de Traducción e Interpretación, 11-12 (1992), pp. 237-257.

Lafarga, Francisco, «La comedia francesa», en Lafarga, Francisco, ed., El teatro europeo en la España del siglo XVIII, Lleida: Universitta de Lleida, 1997, pp. 87-104.

Cita

Joaquín Ezquerra; Antonio Valladares de Sotomayor (autor dramático); Nivelle de la Chausée (autor original) (Imprenta Real). El marido de su hija: Comedia representada por la compañía de Martínez, en Biblioteca de la Lectura en la Ilustración [<http://212.128.132.174/d/el-marido-de-su-hija-comedia-representada-por-la-compania-de-martinez> Consulta: 03/04/2025].

Edición

Esta comedia empieza engañando desde su título. Al oír «Marido de su hija» cree el espectador que se le prepara algún suceso maravilloso, pero, concluida la fábula, halla que la que se llama hija no lo es y, al ver que el monte pare un ridículo ratoncillo, se queda con una frialdad enojosa que, lejos de deleitarle, le disgusta y enfada.

La fábula o acción consta de nulidades visibles. Patricio, criado antiguo de D. Bernardo, acreditado en la casa de este por su buena conducta en el largo espacio de veinte años, repentinamente se hace un hombre malvado, calumniador y codicioso, mutación, por cierto, bien notable, porque la experiencia enseña que la perversidad no es repentina en el hombre, del mismo modo que el hábito de la virtud, sino que una y otra llegan como por grados a lo sumo. Pero esta filosofía es muy rancia para muchos de nuestros poetas dramáticos del día, que, sin duda, deben de ignorar que para pintar las costumbres e inclinaciones de los hombres con el fin de mejorarlos, es menester, más que versistas, ser filósofos. 

No es menos defectuosa la trama que urde Patricio a D. Enrique y al soldado D. Carlos, calumniándolos sobre que querían matar a su tío, pues para haber puesto en ejecución el designio de atraer a Aniceta, ¿qué influjo puede tener una atrocidad tan enorme cuando él tiene mejores medios en su gaveta? Así, todos los episodios que se gastan en esto solo sirven para llenar algunas escenas superfluamente.

La demasiada credulidad de D. Bernardo es también muy necia. Un hombre prudente y bueno como se pinta, sin más pruebas que la simple relación de Patricio, cree delincuente a su sobrino y no da oídos a la disculpa del hombre que se halla encerrado que por su uniforme de soldado indica no vulgar persona.

Los caracteres de las personas son también contradictorios y muy diferentes de lo que debieran. D. Enrique y D. Luis, sin dar motivo alguno racional, abandonan a Aniceta cuando la ven en un estado lastimoso, después de haberla solicitado ansiosamente uno y otro. Que se retragesen del casamiento por la desigualdad que ya advertían entre ella y ellos, no sería impropio, pero para esto era menester haberlos pintado como que solicitaban la boda más por el interés de la herencia que por amor vehemente a las prendas de Aniceta.

Algunos dijeron que en el fondo de esta comedia era la francesa intitulada La gouvernante de Mr. Destouches, pero otros, viéndola tan mudada, la desconocieron.